Hacerte mía dentro de mi parte 1

RELATOS EN VIVOpublicidad-sup

Confiado de haber vivido todo, de creer que me faltaban pocas cosas por experimentar me quedé en un letargo, en una zona de confort sin darle mas rienda suelta a lo que me instinto animal asomaba; dediqué parte de mi tiempo y de espacio solo a contemplar y a idealizar que lo que por mi vida se había cruzado era suficiente y que nada mas podría llenarme de placer, lujuria, locura. Luego conocí a una mujer que aunque a primera vista era un poco normal, con el tiempo iba a despertar en mi la sensaciones más lujuriosas que me ha otorgado la vida; fue entonces cuando empecé a pensar diferente y decidí emprender la huida a un paraíso terrenal.

Empecé por mirarte fijamente, a decirte que la sonrisa que tienes es cautivadora y que tienes una luz y un ángel que se han encargado de que me interese en ti. Pero en mi mente, en mis pensamientos mas oscuros pensaba en desnudarte y comerte a besos por que me parecías tan atractiva como inteligente, una mezcla perfecta para cumplir las fantasías mas osadas que en mi cama quería tener. Hacerte mía, hacerte mi mujer era mi objetivo de fondo, aunque en la superficie no se notara mucho…por aquello del que demuestra el hambre no come!. Entonces noté que tu mirada también se agudizaba cuando de mi boca salía algún comentario, alguna frase mal intencionada que lo que quería era ubicarte en un contexto donde pensaras que seria un buen “macho” para ti y me dieras una luz de entrada para poder arremeter contra ti y desgárrate la ropa para poseerte. Y así fue me abriste la puerta, poco a poco fuiste dejando ver la luz y cada día que pasaba se convertía en una meta más alcanzable el que estuvieras rodeada de mis brazos y ardiendo de placer con cada beso.

Noté entonces que eras una mujer candente, el solo hecho de estar a tu lado y que me apoyaras en cada frase loca que se me ocurría, me hacía pensar que un encuentro íntimo entre los dos sería como un carnaval lleno de olores, sabores y movimiento únicos. Y efectivamente fue así; con el tiempo no quedó más que demostrarnos esas ganas de devorarnos que teníamos, de quitarnos la ropa que nos incomodaba y someternos el uno al otro en una intensa batalla cuerpo a cuerpo, donde lo único que prevalecía eran orgasmos mágicos y el éxtasis embriagador de que estábamos haciendo el amor como dos locos a los cuales el mundo se les iba a acabar. Empecé por besar tu boca tibia, suave, tu lengua en una lucha encarnecida con la mia decía en voz baja aquí estoy, lléname de ti, hazme tuya…tu saliva y la mía humedecían no solo nuestra bocas sino también nuestros pensamientos. Las caricias empezaron a hacerse fuertes, tus brazos rodeando mi cuello y los míos rodeando de tu cintura nos sumergían en un exótico baile sin música donde lo único que sonaba era nuestra corazón al unísono.

Sincronizada nuestra respiración y con las manos llenas de ese temor por lo desconocido y al mismo tiempo expectantes por lo que iba a suceder nos empezaron a sudar, y para secarlas no quedó más remedio que tocarnos, agárranos, amasarnos fuertemente…empecé con tus senos, aunque tocaba por encima de la blusa ya me invitaban a que los besara y los chupara para certificar que ya eran míos; tu no te quedaste atrás me agarraste por encima del pantalón la verga y sentí que al apretar querías que entera estuviera dentro de tu cuerpo…ya no aguantábamos más.

Continuar Parte 2